La localidad de Benigànim se prepara para vivir la festividad en honor a la Beata Inés, que vivirá su día grande el 21 de enero con la multitudinaria procesión. Pero las celebraciones se iniciarán ya el próximo día 12 con el solemne novenario por parte de Santiago Marcilla, religioso Agustino recoleto de la provincia de San Nicolás de Tolentino.
Estas celebraciones se sustentan principalmente por la Hermandad Inesina que está constituida por 1.535 miembros, vecinos de los cuatro sectores en los que está dividido el pueblo, cada año se elige por sorteo cuál será la comisión encargada de organizar la fiesta.

El viernes 14 es la jornada dedicada a los enfermos. Por la tarde, después de la unción de enfermos, se realizará una merienda para todos los asistentes en la iglesia l'Ortisa. La novena estará amenizada por los niños y niñas. Y ya el domingo 16 se impondrán los escapularios a los nuevos miembros de la Hermandad Inesina.

Una monumental hoguera se prenderá fuego en la noche del jueves 20, un acto simbólico amenizado por una banda de música que interpretará temas populares en honor a la Beata Inés.
Mientras el público disfruta de las cálidas llamas, también degustará productos autóctonos, como cacahuetes, mistela y dulces. La pirotecnia Aitana llevará las riendas para ofrecer un espectáculo de fuego inolvidable. Es el día previo a la fiesta grande dedicada a la santa, por ello los vecinos están ultimando todos los detalles para que todo salga bien. Por la mañana se visitará la comunidad de las Agustinas Descalzas y a las ocho y media de la tarde, la Sociedad Instructiva Musical de Benigànim junto a todo aquel que quiera apuntarse protagonizarán un pasacalle que recorrerá todas las zonas del municipio.

Y por fin llega la jornada más especial, la del viernes 21 de enero, una fiesta única cuyo acto central es la procesión que parte a las cinco de la tarde. En la madrugada tiene lugar la 'despertà', uno de los eventos más antiguos, donde la gente canta por las calles canciones populares dedicadas a la patrona.
La misa más multitudinaria se celebra a las once de la mañana en la plaza de la Beata Inés. Se prevé que sean muchos los devotos los que asistan a esta eucaristía.

Una de las principales características de la procesión es la multitudinaria asistencia de devotos, todos ellos llegados de diversos puntos de la Comunitat Valenciana. Cabe destacar que el número de fieles que asisten a ella supera notablemente al de habitantes de la localidad.

Cada año los vecinos de las calles por donde va a transitar el acto grande lo celebran como todo un acontecimiento, engalanando sus calles con ornamentos florales y decorándolas de forma especial para recibir el paso de la imagen.

Durante meses, los ciudadanos elaboran de forma artesanal guirnaldas, maceteros y muchos otros elementos, que quedan expuestos durante todo el día para ser contemplado por los fieles, mientras llega la hora de la procesión.
Es un acto que destaca por su interés artístico y cultural, ya que se han establecido siete recorridos distintos con el objetivo de que la imagen de la Beata Inés recorra la mayor parte de la población.

Los pasajes de la vida y milagros de la Beata Inés también ilustran el recorrido procesional. De este modo, 'Els Miracles' consisten en diferentes representaciones que son escenificadas por los propios vecinos, que permanecen durante todo su transcurso de forma estática. «Es una auténtica maravilla», así lo define una vecina que se emociona cuando recrea en su mente las escenas que cada año observa en 'Els Miracles'.

Estas representaciones constan también de decorados que simulan estancias y rincones propios del siglo XVII. Y como no, se reflejan las costumbres y tradiciones de Benigànim, su gastronomía, y se hace gala de los modos de vida autóctonos, su agricultura y su artesanía. Ese día, todos los ciudadanos realizan un gran despliegue para rendir honores a su patrona. En definitiva, una auténtica manifestación de religiosidad, arte y devoción.

El origen de esta celebración se remonta a finales de los años 40 y desde ese día es una fiesta muy querida por la población. Fue el día 21 de enero de 1955 cuando llegaba a Benigànim la Imagen de la Beata Inés procedente de Valencia, obra del escultor Don Carmelo Vicent. Fue a partir de ese año cuando la procesión recupera todo su esplendor.